Ubuntu, Snap y sus polémicas: ¿facilidad o rendimiento?

Estamos en verano, pero el mundo del software libre no descansa, como hemos visto con la polémica con cierta distro donde por poco no dimite su tesorero (y poco le faltará para la toma de decisiones), o con el silencio de un Richard Stallman esperando el perdón de su propia asociación por su “Microsoftgate”, que ya lejano nos suena con todo lo que ha pasado.

Uno de los debates más profundos lo vivimos con el lanzamiento de la última distribución de Ubuntu, (20.04 Focal fossa) y su gran polémica con el gestor de paquetes Snap, y sobre todo con la forma de implementarlo en el sistema operativo.

Os pongo en situación, actualmente uso un Dell Inspiron bastante viejo, del año 2011, con el siguiente software: Pentium T4500, 4GB DDR3 (ampliado ahora a 6GB), y un disco duro de 500GB a 5400rpm (ahora con un ssd de 120gb Crucial BX500). A principios de verano, buscaba una distro ligerita, pero fácilmente configurable para usar Netbeans y Codelite (programación)

Debian es mi distro favorita, pero decidí dar una oportunidad a Xubuntu por lo bien acabada que está, y por el excelente reconocimiento de software que tiene. Pues, os tengo que hacer spoiler, no iba bien, ligeramente mejor que Windows 10 en una máquina que sufría mucho con Windows 10.

Pero, volvamos al tema. ¿Cuáles son las ventajas de snap frente a tener que instalarte tú tus programas y sus dependencias? pues muy sencillo, se usa desde Ubuntu 16.04 como medio opcional para instalar software por su sencillez; tu te bajas tu aplicación con las dependencias ya incorporadas en un paquete, a diferencia de los archivos .deb, donde debes instalarlas a parte, ahorrándonos dolores de cabeza por dependencias faltantes, corruptas o con versiones diferentes.

Además de permitirnos instalar software en versiones de Ubuntu más modernas. Además, cuando desinstales, no dejarás dependencias “colgando”, sino que se borra todo.

¿Por qué es polémico el sistema de paquetería Snap entonces? simple y llanamente, porque es lento, mucho más lento que instalar la aplicación de forma nativa desde el antiguo Centro de Software de GNOME o con un simple APT-GET. ¿Y ya está? ¿esa es nuestra queja, por tener pcs viejos?

No, no es solo eso. También ocupan mucho más espacio en disco, son inseguras por definición ( ya se ha dado casos de aplicaciones con malware en la Snap Store, ejemplo), y el tiempo de inicio de la aplicación, sobre todo al bootear el sistema, es muy superior al de una aplicación “nativa”.

¿Cuál ha sido la gota que ha colmado el vaso? que Ubuntu ha migrado su Centro de Software a Snap, e incluso algunas aplicaciones internas más, aunque ya hubiera unas cuantas (y con quejas).

A lo largo del verano, hasta Linux Mint, que se basa en Ubuntu, ya ha avisado que no adoptará este modelo de “snaprizar” el sistema, y yo desde luego, tampoco lo apoyo.

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